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27 junio, 2010

SAN PETESBURGO, las fuentes de una dacha



 Nada mas entrar en el recinto, el dorado cupular nos dejo boquiabiertos.

 

¿Pero esto cuantos años tiene? , para que aun luzca tan esplendido.

 





Todos esperábamos ansioso, esa marcha seudo militar, que daría paso, a mil chorros de agua, saliendo por las figuras doradas de aquella inmensa fuente.

Desde las montañas nos cuentan que un lago suministra tan abundante caudal, que no es recuperado, tan solo la presión atmosférica, original tal imagen idílica.

 



Este sansón, que lucha con la figura mitología, era el encargado, de inaugurar con mil prismas acuáticos, y  la sinfonía  acuática que vendría continuación.


   


Desde la terraza superior, los zares y sus damas, tenían la oportunidad de ver un mundo a sus pies. 

 

El poder, permite grandes placeres.

 

 



Desde San Petersburgo, en un autocar, que atravesó los barrios grises e  industriales, nos acerco hasta la residencia veraniega de los poderosos de aquel tiempo.

 Dachas le llamaban ellos. Pero dachas, son las casitas de maderas, que serpenteaban el camino, hasta estos palacios y que sirvieron, para mitigar el hambre, en muchas épocas históricas de las Rusias. 

 


En este palacio de una derrochona Catalina, sentimos como las pupilas se nos quemaron de tanto dorado y nuestros espíritus y lo digo por consenso entre casi todo el grupo, quedo tan hastiado de brillo, que nos costo volver a la realidad.  Y nos sentimos empachados.

 

 




Solo una pequeña muestra, de lo expresado anteriormente. 

  Esta Catalina, que se creía bella, además quería ser la mas de la mas.  Una Paris Hilton de la época, pero en gorda.

 Para ello, no dudaba en edificar lo mas grande y rococó en residencias veraniegas, como este palacio en la  Rusia de una corte afrancesada.

 

 




  La atalaya, que conquistaron mis compañeros de andares, para inmortalizar, tales sitios. Desde Sevilla la simpatía de un joven matrimonio, pasando por Salamanca y terminando en Barcelona bella, que más tarde visitaríamos.



.

Otro musculoso que luchaba con los mitos a cambio de la refrescante agua, en un día que nos subió hasta los 28º.

Quien me dijo que iba a pasar frió.

 

 

  



El guerrero vencido   esta era una muy buena copia de la original de los museos Capitolinos de mi amada Roma.

 

 



Y a mi Espe que le gusta hasta  los uniformes de la benemérita. Les sonrió a estos jóvenes cadetes, para que participaran de la inmortalidad de una choquera en   Pushkin .

 

 

  Otro amaneces mas en la ciudad mimada por los zares, bueno lo de amanecer es una metáfora, por que estamos en el comienzo de las noches blancas,  implica, que la oscuridad total no ocurre, más que un par de horas. A las 2 de la mañana, el cielo permanece con una luz velada que retoma a normal, a las 5 de la madrugada.

 Además estos rusos, no saben lo que es una persiana.

 

 Este día, tocaba visita a los alrededores, nos recoge nuestro autocar y atravesamos una ciudad que no visitan los turistas, esta es mas oscura, menos brillantes, sus edificios,  suelen ser rojo ladrillo o gris. Es la zona industrial, que curiosamente, casi ningún edificio, a pesar de sus altas chimeneas, hecha humo.

Los tranvías aquí son casi decrépitos, siguen andando, por que la calidad constructiva rusa, es notoria y era labor patriótica (de lo contrario, caían cabezas. Que bien nos vendría esta política en España).

 

   Salíamos en dirección a las residencias de verano de la aristocracia. El vulgo también tenía derecho a este tipo de residencia veraniega, y se llamaban dachas. Fue una moda que arraigo en el país y que gracias estos mínimos 600 metros, siempre propiedad del estado, te podías construir una dacha, construcción en madera, que si era de tu propiedad y te permitía un sembrado, habitualmente de patatas, remolachas y otros productos, que aguantaran el frió invierno. Este suministro familiar, estoy seguro que sirvió de alivio, en muchas épocas. La guía me discutía tal razonamiento lógico, pero ella es mas joven que yo.

 

  Las dachas actuales,  nuestras casitas de campo, ya son de una factura arquitectónica importante y algunas a pesar de mantener, la forma básica constructiva, se ven de gran porte. Por este recorrido, ya próximos a los palacios imperiales de verano, nos encontrábamos otros palacetes que fueron abandonados y que el gobierno actual, permite reconstruir, siempre que se sigan los criterios constructivos originales y se empleen en lo posibles los materiales iniciales. Esto redunda en beneficio de la comunidad, por que los artesanos, están volviendo a sus antiguos trabajos artísticos. Este tipo de palacetes, se suelen emplear, para hoteles y restaurantes.

 

  Cada día me daba mas cuenta, que mucha de las normas del país, son acertadísimas y encaminadas a un fin social. Hay más, pero este era un punto positivo.

 

  Estuvimos en palacios, fuentes y jardines, como siempre el oro dominaba el paisaje y los interiores. El tamaño, era acorde al poder , grande, grande, grande, como la canción de la Zanichi.

 

 

10 comentarios:

Felix Casanova dijo...

Pedro...

Mi estimado onubense de pro, te has vuelto a lucir, con unas fotos espectaculares y preciosas y una narrativa a la altura de la mejor pluma. Todo muy bien explicadito.
En esa ya caduca Rusia todo era grande, superlativo, enorme... Los zares y las clases altas debían pensar que estaban en el cielo porque, las cosas como son, tanta belleza deslumbra. Otra cosa es la injusticia social que existía que era lo más grave.
¿Los rusos no saben lo que es una persiana? ¡anda¡ no lo sabía, y además me has dado una buena idea para escribir un post:
Persiana, persianilla, persiano, persé, ¡PERSAS¡ eso es, hablaré de ellos¡

Un abrazo choquero amigo, y no olvides que este verano te visito, vete preparándote para la guerra ;)

Laura. M. dijo...

Como no vamos a querer que sigas contando si cada día nos enseñas cosas nuevas y espectaculares.

Anda que no se lo montaban bien ...Y el pueblo lleno de miseria y muerto de hambre. La derrochona Catalina haciendo honor a su apodo, cuanto más grande mejor que se vea el poderío.

Espe muy queda muy bien entre los uniformes.

Un beso.

PEDROHUELVA dijo...

Amigo Felix.

Si en la época zarista, los edificas eran grandes, ya veras lo mastondonticos qué fueron los del periodo comunista.

Lo de " LA PLUMA " , lo vamos a dejar en teclado, que puede inducir a errores.
Un abrazo, amigo mió.

Nota. Si no te das prisa en venir, se nos acaban las sardinas.

PEDROHUELVA dijo...

Gracias Laura, por tan constante seguimiento.

un beso

Jose Antonio Bejarano dijo...

Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas:
20 millones de muertos... por Stalin.
Menos mal que ya podemos visitar sus monumentos sin que nadie nos fiche, nos siga, nos investigue...
Un saludo, amigo... y si viene Félix, no lo monopolices y dimelo que nos tomamos unas cañitas y nos cuenta el secreto de su éxito bloguero.

Laura. M. dijo...

Felicidades...

PEDROHUELVA dijo...

Gracias amiga Laura. Lamentablemente, los santos, al contrario que la iglesia ortodoxa, cada ves lo celebramos menos. Ahoralo hacemos mas con los cumples.
Muchas gracias.

PEDROHUELVA dijo...

Jose Antonio.

Hecho lo de las cañitas. Bueno yo solo una que con la segunda ya me arranco por Huelva.

La Mary dijo...

ohhhhhhh, que bonito!!!! y yo que me lo imaginaba alli todo roto, que imaginacion mas mala tengo...

Oye, no fuiste a visitar en Bcn la Catedral del Mar???? mmmm, me extraña que no lo hicieras, te lo estaras guardando el reportaje...

Besos.

PEDROHUELVA dijo...

M. Mar.
si la visitamos y ya te contare, como vivi esos momentos, despues de una opipara comida, en el restaurante vasco de al lado y recordando el libro.

un beso.

? donde estas?